hubiera sido mejor que lo atara y lo encadenara pero el Amo solo dijo "No muevas las manos". así que el esclavo tuvo que emplear todo su esfuerzo para no moverlas mientras el Amo le afeitaba cuidadosamente los genitales. ambos sabían lo que vendría a continuación y el temor del esclavo incluso impidió que tuviera una erección, lo cual sorprendió hasta al Amo. cuando oyó el click de la jaula cerrándose, dejo soltar el aire que había estado conteniendo todo el tiempo. el Amo se levantó y lo miró, no sabía si con pena o con orgullo. aquella jaula iba a estar allí durante mucho tiempo.