para el objeto este es su estado ideal, porque para mi Señor también lo es, y por eso lo es para el objeto. aunque pueda andar el sumiso está completamente indefenso: sin vista, sin habla, sin poder usar las manos. no sabría encontrar la salida de donde está, ni habría podido pedir nada. como ha dicho el objeto en otras ocasiones, está solo centrado en sí mismo. esta es una situación física pero que se prolonga cuando sale de la sesión. no se puede pensar que quedes incólume después de una experiencia así. estar en ese estado afecta a la mente, no solo al cuerpo, y cuando todas ataduras desaparecen, la mente sigue sujeta al Amo que lo encerró. imponiendo normas y rituales afianza esa sensación, ese pensamiento, hasta que va perforando la mente del inferior y acaba rompiéndola.
