hemos dicho muchas veces en este diario que los Amos vienen de muchas formas y maneras y que Ellos tienen todos los derechos frente a los esclavos que solo tenemos aquellos que Ellos nos den, nos concedan. por supuesto el objeto habla desde su relación de quince años de sumisión y en la que ha pasado por muchas etapas. no necesariamente tiene que ser el caso de la mayoría o de algunos siquiera pero sí que quiere expresar que, para el objeto, el único criterio válido es el de su Amo y Señor, y que los purismos y los protocolos están bien pero sería un contrasentido quitarse las normas impuestas por la sociedad para caer en otro tipo de esclavitud, de una especie de ortodoxia leather. cada Amo y cada esclavo debe negociar qué busca, qué quiere y hasta donde está dispuesto a llegar para realizar eso que desea. da igual mezclar latex con cuero, botas altas o de motero, o vaqueras, con límites o sin ellos. paradójicamente el espacio de las órdenes, las normas y las cadenas debería ser un espacio de libertad total.
