-Entonces ¿tenemos un trato? - dijo Él.

-si Señor - contestó el otro

- A partir de ahora "Si, Amo".

-Si Amo- respondió el joven.

- Pues entonces, para sellarlo, arrodíllate y besa mis botas.

-Ahora? preguntó nervioso.

miro alrededor. la cafetería no estaba llena pero había gente. siempre quedaba con amos en lugares públicos por si acaso. miró al Amo que no apartaba la vista. la autoridad le impactó. movió la silla, lentamente se arrodilló y besó primero una bota y luego otra, mientras notaba que los demás clientes lo miraban. el Amo se levantó lentamente y salió por la puerta como paseando mientras lo seguía avergonzado y la vista fija en sus botas.