cree el objeto que estamos asistiendo a un progresivo proceso de aceptación y normalización de las prendas de cuero. solo hay que ver como fue alexander Skarsgard a la premier en cannes de la película que protagonizó para darse cuenta de que esta material, denostado por ser utilizado por algunos regímenes fascistas en la II guerra mundial está siendo rehabilitado en esta época posmoderna. sin embargo es solo eso, estética y domesticada. aún determinado cuero sigue siendo marginal, de outsiders, especialmente si evoca una estética fetichista y un comportamiento menos normativo. cuero sí pero cuidado con lamer las botas del que lo lleva, porque el cuero hay que llevarlo con botas.