el objeto pensaba trabajar en casa pero ha tenido que ir a la oficina a media mañana a gestionar una cuestión que había que entregar y fue a hacerlo. no tardó mucho y luego regresó a casa. a última hora salió a comer con unos conocidos. tenía permiso de mi Señor aunque más apropiado sería decir que fue orden suya. el miércoles el objeto le dijo a mi Señor que no ponía bajo sus botas cosas como estas, o que disfrutara saliendo o haciendo cosas de humanos, que no era esa la cuestión, al contrario. el objeto lo pasa mal yendo a comer fuera o quedando con otros. lo pone bajo las botas de mi Señor cuando ya no queda más remedio y cuando se ve obligado a ello para no parecer desagradable.

algunos pueden creer que estas salidas son como "un respiro" de la esclavitud, de la sumisión. nada más lejos de la realidad. es justo lo contrario: algo que el objeto se ve "obligado" a hacer para poder seguir manteniendo su coartada.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.