ningún acto es tan claro en el bdsm como lamer las botas de un Dominante. es un acto de obediencia, de sumisión, de entrega, de establecimiento de la jerarquía. da igual la constitución del Amo o del sumiso. el primero puede ser bajo y delgado y el segundo un animal de gimnasio. no es el físico lo que importa. lo importante es el poder, lo que se pone de manifiesto, lo que salta a la vista y se hace evidente: que uno está arriba y decide, y el otro está abajo y obedece. esta es la grandeza del bdsm. no son otros criterios como el dinero, la estética, o la moda. es el poder, quien lo ejerce, quien lo tiene, quien lo entrega, quien lo acepta. para un sumiso besar o lamer las botas de su Amo es el mayor placer, la mayor felicidad, el momento en que puede ser radical mente él. un esclavo propiedad de un Amo ha encontrado su lugar en el mundo y ahí debe estar siempre.
