ha llegado por fin la nueva jaula. la antigua se rompió definitivamente hace como una semana, teniendo el objeto que recurrir a una antigua por orden de mi Señor. el objeto pensaba quedarse teletrabajando pero, nuevamente, tuvo que ir a la oficina, pero hay cambios y hay que hacer cosas y dejarlas preparadas. la jaula llegó justo cuando estaba fuera y el objeto tuvo que esperar a llegar para probársela. cuando al final pudo hacerlo quedó sorprendido porque se ajustaba como un guante. el anillo que le sirvió fue el segundo más pequeño. el apéndice esa ahora enjaulado y es realmente cómodo, sin presiones y sin posibilidad de escapar. fue como recordar el primer día que el objeto se puso una jaula. ha sido como volver al origen, al centro de la castidad. mi Señor sentenció el día: "disfruta de tu jaula. lo llevarás puesto muchos años".
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.