hoy ha sido un día como el de ayer. la principal diferencia es que ayer surgió espontáneamente y hoy mi Señor ha sido quien ha ordenado que el objeto repita el mismo día, con las mismas emociones, con los mismo comportamientos. ha ordenado cómo se debe sentir, como debe actuar, lo que debe pensar. entiende el objeto que esto puede llamar la atención a muchas personas, pero es así. ser un objeto, ser una propiedad, implica eso: no ser humano y, por tanto, no "disfrutar" ni "disponer" de ninguna de las cosas que se atribuyen a los humano. eso mismo fue lo que el objeto suplicó a su Amo hace unos años, estar en este punto, ser de esta manera. y mi Señor prometió que así sería, y así ha sido. lo fue deconstruyendo poco a poco, sin darse cuenta el objeto. y una vez hecho eso lo volvió a construir, tal y como quería y quiere mi Señor que sea el objeto. y ya no hay marcha atrás. el objeto suplicó ser un objeto pero ya no puede "suplicar" ser nada. esa un camino sin retorno, y el objeto lo sabía. suplicar privar de libertad a un inferior implica no volver a elegir y no poder elegir ser libre de nuevo. nunca mejor que ahora se hizo evidente la frase aquella de cuidado con lo que deseas porque puede convertirse en realidad.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega