nuestro mundo es un mundo oculto, una comunidad que se mueve en las sombras. la razón de ello es el rechazo que suscitaríamos entre nuestros vecinos, conocidos, compañeros de trabajo y amigos si supieran que somos esclavo, o incluso que somos Amos. nos llaman enfermos abiertamente, o incluso pervertidos, en conversaciones graciosas sin darse cuenta que quien tiene al lado lleva una jaula de castidad o tiene en casa una colección de látigos que emplea para disciplinar a sus esclavo. el silencio es nuestra mejor arma, nuestra mejor herramienta. hemos perdido algo haciendo tan pública determinadas prácticas. no es la aceptación social lo que debemos buscar sino nuestra propia autenticidad, pese a quien pese.