no basta con estar enjaulado, encadenado, con collar de perro al cuello y los ojos vendados. la mayor humillación viene porque quien dirige su polla hacia nosotros es un esclavo también, también encadenado, también sujeto por tobilleras y tiras de cuero en los muslos. humillación sobre humillación. el esclavo enjaulado debe estar agradecido, ser usado por otro esclavo ayuda a mantener el ego al mínimo. hace poco precisamente, ante una falta de este esclavo, el Dueño se planteó que fuera castigado por otro esclavo amigo de este perro. hubiera sido muy humillante, un auténtico castigo, y habría costado lo suyo, pero habría tenido su efecto, sometiendo a este perro a una vejación que le enseñaría cual es su lugar, qué debe obedecer y qué debe hacer para contentar a su Dueño. no era la primera vez que pasaba. de hecho este perro ya fue castigado de esa manera una vez, así que sabe de lo que habla.
y aún así este perro no puede evitar sentir envidia del perro enjaulado, de su vida, de cómo está, de cómo vive su sumisión. sólo espera algún día poder estar así de forma definitiva, esperando a que su Amo lo use como usan a este perro.
