han pasado varias cosas en este día. en primer lugar, este perro volvió a intentar ordeñarse con el estimulador de próstata. la última vez este perro no lo consiguió. la verdad es que esta vez tampoco, pero estuvo cerca. requiere cierta práctica y una técnica concreta. sin embargo, como digo, estuvo cerca. introducir algo por el ano sigue siendo una experiencia humillante, y así el ego está controlado, apagado, limitado.
más tarde el Amo estuvo hablando con su perro y le contó que hacía poco había ido en cuero y botas a un bar leather de madrid, sólo para pasar el rato, para lucir las botas y el cuero. al Amo le gustar lucir lo que es suyo y mostrarlo, presumiendo de ello, por eso la conversación derivó en que en algún momento llevaría a este perro, atado y amordazado, a un bar y me tendría allí, sentado a sus pies, mostrando la sumisión públicamente. solo de pensarlo este perro sabe que será una experiencia muy intensa y humillante, y por eso enriquecedora para un esclavo, que no entiende de humillaciones porque debe vivir sin ego, sin orgullo, sin soberbia, sólo en obediencia y sumisión, y la única forma de conseguirlo es alimentándose de la humillación, que mata el ego.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.