nadie duda que las prácticas bdsm no están aparentemente vinculadas con la diversión: el dolor, la tortura, la sumisión, la humillación.... son prácticas que poca gente identificaría como divertidas. sin embargo incluso con el dolor lo pasamos bien, disfrutamos, nos alegramos, sentimos placer y satisfacción con ellas. evidentemente el dolor es el dolor, pero cuando las endorfinas actúan, la cosa cambia. Y cuando la sesión termina, o el Amo nos acaricia y nos dice "bien hecho", o "buen chico", el subidón que produce no debe sino alegrarnos y hacernos felices. si, el bdsm no está reñido con una sonrisa de vez en cuando.