todo era oscuridad, a pesar de estar seguro que tenía los ojos abiertos. sintió unos grilletes en sus muñecas y un sabor a goma en su boca, que tenía completamente llena por algo desconocido. se llevó las manos a la cara y notó el cuero completamente pegado a su cara. sin orificios, salvo por dos tubos que le permitían respirar. la capucha era compacta, de duro cuero y se cerraba a la altura del cuello con un candado que la unía a un collar. comenzó a respirar profundamente nervioso. tanteando por el suelo pronto dio con una pared: lisa, como de hormigón o cemento. la celda no era muy grande, en pocos segundos la recorrió con sus manos. apenas le daba para tumbarse en ella. lo que realmente le angustió fue comprobar que no tenía puerta.