
mucha gente sueña con el poder. les encanta, lo busca y lo desean, les erotiza, les pone cachondos y se sienten mejores humanos, mejores personas si ejercen el poder aunque sea de forma cruel y despiadada. algunos grandes jefes de estado, con mucho poder, se han dedicado últimamente a hacer el más tremendo ridículo, porque parece que hay algo en el poder que embriaga y deforma, desequilibra a quienes no consiguen integrarlo. ser alguien con poder puede llegar a ser muy intenso y hasta peligroso. si hay algo que sabemos en el bdsm es sobre el poder y, para este objeto, nada muestra más y mejor ese poder que esta imagen. uno lo ha perdido completamente, otro lo tiene de forma absoluta. y una matización, fruto de lo que decía foucault, aquella frase de "donde hay poder hay resistencia". no siempre es así, no siempre el poder es quitado, a veces es cedido y a veces es asumido como una carga. no siempre el que se somete es por obligación o por fuerza. no siempre el que lo recibe se embriaga con él. a veces es una relación de complementariedad, donde las dos partes son felices con este intercambio. eso es el bdsm.