el objeto se está recuperando del viaje. hoy ha trabajado desde casa y aún así ha tenido reunión. luego se ha puesto a trabajar en silencio y ha pasado la tarde organizando cosas. durante el día ha conseguido mantener la existencia y la ataraxia, que no era sencillo porque ha vuelto a su lugar de origen, a donde salió hace tres días y es como si todos los frentes abiertos se reactivaran. ese es el trabajo que le queda pendiente al objeto ahora, aprender a obedecer la orden de mi Señor de existir entre los humanos, haciéndose pasar por uno de ellos. es algo que lleva mucho tiempo haciendo pero que cada vez se vuelve más complicado y difícil. la razón no es otra que el hecho de que cada vez tiene menos defensas, menos mecanismos para soportar el ego de los humanos que lo rodean. a medida que aumenta la sumisión y la entrega se hace más profunda, cada vez el mundo humano se vuelve más violento y agresivo, más invasivo para el objeto. intenta el ego hacer fracasar el proceso de sumisión del objeto. es una especie de tira y afloja constante, pero es el precio que hay que pagar por seguir vivos.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega