el objeto ha tenido que volver a fuerteventura por cuestiones de trabajo a pasar prácticamente todo el día. ha tenido que despertarse a las cuatro para coger el avión de las siete y poder comenzar la formación a las diez. ésta terminaba a las doce y luego tenía otra a las tres y media hasta las cinco y media. afortunadamente solo tiene que hacerlo otra vez más la semana que viene. las formaciones estuvieron bien, no es eso lo que preocupa al objeto, ni tampoco el viaje. lo que hace todo muy pesado, y peligroso, es la humanidad que implica toda esta tarea: el hablar ,el relacionarse con humanos, el tener que relacionarse con personas. eso descentra al objeto de su auténtica naturaleza, de su lugar en el mundo, del sitio que debería ocupar: un sitio de humildad, silencio, obediencia y sumisión. el cansancio también influye porque el ego aprovecha este para intentar hacer de las suyas y conseguir que te pierdas aún más. afortunadamente en esta ocasión no vino ningún compañero y el objeto estuvo silo sin hablar más que lo imprescindible pero aún así le pareció demasiado.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.