
mucha gente sigue pensando y concibiendo el bdsm como una mera cuestión sexual, y lo es, sin duda, pero no exclusivamente. algunos comportamientos y rituales que hacemos Amos y esclavos trascienden lo puramente sexual. creer que arrodillarte ante alguien y besar o lamer sus botas solo te excita y no tiene un efecto psicológico, e incluso espiritual, es no saber de lo que estamos hablando. los inferiores que nos hemos sometido realmente, no solo en una sesión para terminar corriéndonos, que hemos obedecido realmente y en profundidad, sabemos que eso no nos deja indiferentes. del mismo modo, los auténticos Amos sabe como utilizar estas situaciones para controlar más y mejor a los esclavos. no es igual caminar por la calle con los ojos mirando al suelo, fijos en las botas del Amo, que mirar hacia delante como si fueran dos iguales. la arquitectura, el lenguaje corporal, los rituales establecidos, producen un estado mental, emocional y afectivo tanto en el Amo como en el esclavo, y es ahí donde se juega realmente la auténtica sumisión, la auténtica entrega, la auténtica Dominación