
últimamente mi Señor dice muy a menudo una frase que es completamente cierta: "Te he quitado todo". curiosamente no se refiere tanto a cuestiones materiales, a las que el objeto no ha tenido nunca demasiado apego, tal vez porque siempre se ha conformado con poco, sino sobre todo a cuestiones como la capacidad de elegir, los derechos o la identidad. puede parecer algo duro, eso de no tener derechos, especialmente a la nueva guardia o a los que se inician en el bdsm pero es algo que esto no puede negar. quitarle todo a un sumiso, a un inferior, es quitarle la posibilidad de decidir, de elegir, pero también quitarle la dignidad, el ego y el orgullo. las tres cosas no son mas que obstáculos e impedimentos para vivir plenamente la sumisión y la entrega. por supuesto esto no puede hacerse de entrada, ni ante el primer Dominante que aparezca pero a los sumisos naturales es la única forma que conocemos para entregarnos completamente, la única manera de llegar al lugar al que pertenecemos: lamiendo las botas de nuestros Amos y obediéndolos en silencio, sin rostro, sin voluntad, sin deseos. sencillamente haciendo lo que nuestro Señor nos dice. no hay más que eso.