el objeto fue a comer con permiso de mi Señor, o mejor dicho, mi Señor ordenó al objeto que fuera a comer con unos conocidos. la razón principal es que uno de ellos está pasando una mala racha y necesitaba alguien con quien hablar y era el grupo al que pertenecía el objeto al menos porque es con quienes va a comer de vez en cuando para mantener su coartada. fuimos a un lugar en el pueblo donde vive el objeto. éramos tres al final y el motivo del encuentro pudo desahogarse y contar muchas cosas que no habría podido contar de otra manera. el objeto estaba cansado de la semana que había pasado y de la semana por venir. estaba cansado anticipadamente. en el trabajo se están acostumbrando a mandarles cosas para ayer y eso molesta mucho al objeto porque le obliga a romper su organización. aquí hay dos contradicciones. la primera es lo de molestar. un objeto no puede molestarse. la segunda sí es fruto de este comportamiento de sus jefes y es la imprevisibilidad de esto de ir cambiando fechas y plazos. aún así esto tiene que adaptarse y esa es otra cosa que mi Señor ha enseñado al objeto: a ser flexible porque no hay nada firme o fijo a lo que aferrarse salvo las propias botas de mi Señor que son la representación de Su Voluntad.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega