el objeto tiene una rozadura en la base del escroto y al ponerlo bajo las botas de mi Señor ha ordenado que se quite la jaula hasta que se cure. quitarse la jaula y vivir sin ella es algo duro para el objeto, una prueba de obediencia, pero las circunstancias, y sobre todo la orden de mi Señor se impone sobre todo lo demás. hoy además, tuvimos la llamada a capítulo donde mi Señor crea un entorno y un contexto para que el objeto comunique abiertamente todo lo que pueda inquietarle, sorprenderle o cuestionarle y así mi Señor puede ordenar y organizar, explicar y dar sentido. propiamente ya no es un espacio de confesión de faltas porque para faltar es necesario tener una capacidad de elección que el objeto ya no tiene. esta semana ocupó un lugar central, el tema de la falta de concentración que está teniendo el objeto y su reticencia a ponerse a escribir distinto trabajos que tiene pendientes.

para cualquier lector externo, o nuevo, la forma de escribir del objeto debe resultarle muy extraño: en tercera persona hablando de sí mismo, tratando de uste a todo el mundo, o cómo se refiere a mi Señor. es una forma de escribir-hablar que ya le sale natural y que es fruto de su condición de inferior y de objeto. hoy lo ha puesto en evidencia con el capítulo y es una forma muy curiosa que pueda suscita extrañamente pero que es la forma que mi Señor desea que utilice su objeto.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega