el objeto lleva desde principio de semana en una situación un poco extraña porque se encontraba como despistado, descentrado, sin rumbo. hoy han pasado dos cosas que lo han vuelto a centrar. la primera de ellas es que no ha superado un cuestionario del master. es algo inusual porque el objeto siempre ha sido un estudiante estupendo, y precisamente por eso tiene tanto valor que haya pasado. en otro momento hubiera sido catastrófico y habría sumido al objeto en la angustia y la desesperación, pero no ha sido así. primera lección: el bienestar del objeto no depende del exterior, de los méritos que consiga, de las cosas que tenga o de los objetivos que alcance. eso solo son cosas externas que tan pronto está como no están. lo importante no es la nota sino lo aprendido. parece una tontería pero en un mundo donde los trabajos los hace chatgpt y la gente piensa que ha aprendido porque le ponen una buena nota a un trabajo hecho por una IA, este aprendizaje es importante.

el otro hecho es un familiar que está pasando por una mala situación pero que no quiere salir de ella porque el autocompadecimiento y el parecer que controla todo le compensa más que resolver el problema. el objeto ha comprendido con esto que nadie aprende en cabeza ajena, pero también que todo el mundo tiene derecho a estropearse la vida, a fracasar consciente, o inconscientemente pero después de que le hayan avisado. de igual forma nadie puede salvarte sino tú mismo, o al menos ponerte en manos de alguien que pueda hacerlo por ti, como hizo el objeto con mi Señor. en el fondo, en la base de esta relación con el Amo está el hecho de que el objeto comprendió que no puede gestionar su existencia y mi Señor podría hacerlo por él. si esto hubiera sido tan obstinado como este familiar estaría sin Amo, perdido, abandonado y solo, pero el ego le habría hecho creer que era la leche. afortunadamente eso no es así y esto existe bajo las botas de mi Amo y Señor.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.