
para un esclavo, su Amo no es solo su Señor, sino que también es su rey, su dios, su gobernante, aquel que está por encima de todo, lo cual no hace extrañar que a menudo se une una escenografía y simbología similar o equivalente a este hecho. por tanto allí donde el Amo se siente es un trono, no porque sea lujoso ya que puede ser un simple taburete, sino porque allí donde se sienta está todo su poder porque está El mismo. allí donde esté juzga e imparte castigos, organiza, decide; somete y controla. es el centro de su poder y es un poder que le acompaña allí donde vaya.