-Ya habíamos hablado de esto, Lucas
-Sí, pero ahora no quiero hacerlo
-Ya es demasiado tarde
-Da igual, suéltame.
-Eres un maestro del drama. Aceptaste y ahora no te vas a echar atrás
cogió una de las mordazas que había descubierto en mi cajón y me amordazó a pesar de mi resistencia. me había atado fuertemente a una silla así que no podía evitarlo. ahora tendría que observar como el Amo se follaba a mi novio convirtiéndolo en su esclavo, lo que me dejaba a mi en el punto más bajo de la jerarquía. a pesar de mi negativa y mi aparente resistencia mi polla luchaba por salir de la jaula de castidad donde la había encerrado. ya no había marcha atrás. aquella sería mi vida a partir de ahora.