el objeto ha tenido que viajar de nuevo cuando ya pensaba que no tendría que hacerlo hasta después de navidades. ha sido por una reunión improvisada entre los miembros del equipo y un organismo con el que se supone colaboramos. sinceramente este mundo de los humanos cada vez es más extraño para el objeto. diría que le repugna pero es una expresión muy humana a la que este objeto no tiene derecho. el peloteo, los juegos de palabra, los dobles sentidos, la política en su peor significado y acepción…. son cosas que el objeto agradece haber dejado atrás, porque aunque tiene que verlas y comprobarlas, no entra en ellas. ser un objeto, en el fondo, es sentirse protegido por mi Señor. Él decide, Él juzga, Él toma las riendas de todo y el objeto se siente infinitamente en paz de que así sea. ya lo dice mi Señor “Eres afortunado, te has llevado la mejor parte”, refiriéndose al mundo de los humanos y lo agotador que es ese mundo.
después de la reunión, que no sirvió de mucho, la verdad, el equipo fue a comer y tal vez eso haya sido lo más interesante por las conversaciones. el objeto pudo adelantar el vuelo que, menos mal, fue tranquilo, al menos el regreso porque la ida fue muy, muy movido.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega