la masculinidad más tradicional, auténtica, ha quedado irónicamente unida a Amos y Dominantes. los Amos encarnan esa masculinidad no necesariamente de una forma estética, sino que rezuma de su interior y se manifiesta en lo exterior. la seguridad, la autoridad, el poder, el convencimiento de haber nacido para ser servido. no tiene que ver con el ego, tiene que ver con ser auténtico y sincero con uno mismo. al igual que hay inferiores que no se enfrentan a su auténtica naturaleza, hay Dominantes que huyen de su responsabilidad. para ambos hace falta valor, mucho valor. conocerse, enfrentarse a sí mismo y reconocerse como lo que eres no lo hace todo el mundo.