después del saludo inicio a mi Señor, objeto y Amo mantuvimos una conversación no prevista pero muy intensa. algo ha cambiado en las últimas dos semanas. mi Señor está aún más autoritario, más firme, más seguro, tirando de la correa y eso repercute en su objeto. hoy volvió a centrarse en el silencio y llegó a afirmar que en Su Presencia incluso tal vez tampoco tendría el cuaderno donde hasta ahora escribía cuando el objeto necesitaba escribir algo. la mente del objeto inmediatamente se puso en esa situación y pensó en si tuviera que ir al baño o si le pasara algo. mi Señor dijo que el silencio no era solo de hablar sino también de escribir y que Él se encargaría de todo. y si habría algún problema Él lo sabría y aceptara el destino que le correspondía al objeto. esto se sintió como si estuviera momificado o en privación sensorial. puede darse el caso de que estemos en un restaurante y pase algo pero el objeto no puede decir nada, incluso sin traer una mordaza física. es como esas fotos de folsom o dockland en la que el Amo lleva a su esclavo atado y amordazado. en este caso la gente podría ver a dos personas normales caminando pero el objeto estaría igual que ese esclavo: sin poder reaccionar, ni decir nada, ni siquiera por escrito. ¿y si alguien le preguntara algo? no contestar ¿y si tiene que comprar algo? no podría. ya no necesita mi Señor cadenas ni mordaza, tiene la mente de su objeto. ocurrir algo completamente anulado, sin voluntad, ni capacidad de decisión, sin opinión, ni pensamiento propio, salvo para el trabajo, claro, o para el blog. el objeto es una prolongación del Amo, como su brazo y un brazo no piensa ni actúa por si solo.
lo más sorprendente, y lo que previene cualquier tipo de crítica o censura es que mientras lo decía le inundaba al objeto una completa y absoluta sensación de paz, tranquilidad, calma y subspace. este es su sitio en el mundo. lo que estaba descubriendo mi Señor como Sus Deseos eran, si puede decirse así, los deseos del objeto, si pudiera tener deseos. lo más sorprendente es que mi Señor, sorprende al objeto constantemente. cuando piensa que no puede ir más abajo, que no puede someterlo más, mi Señor hace algo que lo hunde más profundamente en la sumisión en un proceso que parece no tener fin. la cuestión es que cuando terminó la conversación el objeto estaba existencialmente más allá de cuando comenzó: más objeto, más sumiso, más controlado, más sometido. el objeto ya no están en silencio, es silencio. el objeto ya no obedece, es obediencia y ya no mantiene relaciones, está castrado, no tiene sexo. y eso, todo eso, es lo que mi Señor quiere. y todo eso lo puede revocar con una orden, si quiere una conversación con su objeto o si quiere que se corra, porque ante otra orden volverá a ser silencio y castidad. porque lo único importante, para lo que existe este objeto es para obedecer a mi Señor y Amo.
con todo esto por la mañana el objeto trabajó desde casa con varias videoconferencias y un curso a primera hora de la tarde. cuando terminó se encadenó las manos y se puso la cadena al cuello y así terminó el día.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.