no hay que perder ninguna ocasión para que el Dominante imponga su control, incluso en un ascensor o en la vida cotidiana. hay una serie de cosas que se pueden hacer fuera de la mazmorra que hacen que el entrenamiento continúe y no pierda el inferior su horizonte sumiso: pedir por él en un restaurante, hacerle caminar ligeramente retrasado o con la cabeza agachada, ser chófer, hacer que abra las puertas para que puedas pasar primero, llevar tus cosas y un enorme etcétera. todo es cuestión de imaginación y no hay límite.
