es una pérdida de tiempo buscar el origen de la sumisión y de la Dominación, porque el hecho es que existe. la primera tentación es plantearse cual es la fuente que hace que uno sea así, pero no aporta gran cosa al hecho de vivir como un Amo o como un esclavo. sin embargo esto está siempre presente, especialmente cuando aparece una figura de un Amo todo encuerado, embotado y que para el objeto es la encarnación misma de la Dominación y el control. el objeto se plantea por qué se le acelera el corazón y por qué se le seca la boca. alguien espabilado diría que son reacciones fisiológicas al deseo, pero eso tampoco explica la necesidad de renunciar a cualquier atisbo de libertad, capacidad de elección, criterio propio o autonomía. ante seta imagen lo único que el objeto desea es arrodillarse, tocar con su frente el suelo delante de sus botas y decir "si, Amo".