por alguna extraña razón las botas de un Amo se han convertido en un termómetro, en un indicativo de la sumisión de sus esclavos. a menos que sea por sí mismo un fetiche, un Amo con las botas sucias indica que su esclavo no es lo suficientemente diligente como para mantenerlas brillantes y lustrosas, y eso redunda en el desprestigio del propio Amo. por eso el esclavo es un reflejo difuso y desenfocado del Amo. no es Él, pero refleja la forma en la que está entrenado, educado y usado por Él. un esclavo maleducado o grosero, que no sabe comportarse delante de otros Amos, o de otros esclavos, es una deshonra y deja a su Señor a la altura del betún. esta es una prueba más de que ambos destinos están vinculados, de que lo que hace uno se refleja en el otro y, aunque desde puntos de vista diferentes y desde perspectivas diferentes, ambos trabajan para lo mismo: vivir plenamente la naturaleza de cada uno.
