no hay un momento más excitante para un fetichista del bondage que cuando el Amo empieza a atar pero aún no se han apretado los nudos, ni cerrado los candados. y sin embargo el horizonte está a la vista, quedar indefenso, a disposición del Amo. ese es el momento en que empiezas a decender al subspace mientras paralelamente se va diluyendo tu capacidad de elegir y de resistirte. en pocos minutos estarás a merced del Amo, que podrá hacer contigo lo que quiera.