¿quién querría desaparecer? ¿quién querría perder su nombre, su rostro, su identidad? ¿quién podría desear vivir de rodillas, obedeciendo, encadenado? por supuesto nadie, al menos si lo vemos desde el punto de vista de la sociedad. pero el hecho es que hay gente que quiere eso, personas que contestarían "yo" a cada una de esas preguntas. la respuesta fácil a esta contradicción es que están enfermos, que son unos pervertidos o que no deberían existir y ser tratados porque sus deseos provienen de unos traumas infantiles. pero esa sería la respuesta fácil. la otra, la complicada, implica que hay gente que no está de acuerdo con los valores sobre los que está construida esta sociedad, que tienen otros deseos, otras formas de amar, de entregarse, de sentir, de gozar, de disfrutar, de vivir en definitiva. implica que la vida ideal que la sociedad plantea no es una vida soñada. si alguien prefiere un sótano a una mansión de cien habitaciones, si prefiere comer en el suelo y dormir en un pequeño colchón y obedecer 24/7 en vez de hacer lo que quieres en todo momento, lo que está diciendo es que puede que tú estés equivocado y que aquello a lo que dedicas toda tu existencia no es más que una pérdida de tiempo.
