después de trabajar en casa toda la mañana el objeto tuvo que ir a comer con más compañeras de trabajo, de su antiguo trabajo, y dice bien, tuvo, porque salir a comer son conocidos, algo que los humanos encuentran agradables ha convertido en una tremenda carga para el objeto, una incomodidad, una pesada obligación que debe realizar solo en los momentos indispensables y ya para no parecer maleducado o grosero.

los humanos que lean el blog pueden encontrarlo extraño o incluso incomprensible, pero mi Señor sabe que si pone bajo sus botas quedar con alguien no es un paréntesis en la sumisión, ni siquiera es algo que desee sino que se ve en la obligación por vivir aún entre humanos.

y ocurrió tal y como preveía. quedó con las dos compañeras y comimos pero el objeto no disfrutó, ni se lo pasó bien ni nada por el estilo. sencillamente estuvo allí, mantuvo la conversación y ya está. al salir, con permiso del Amo fue a comprar unas camisetas y volvió a casas. era la segunda vez que lo hace este año. solo ha comprado dos veces en doce meses.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.