a pesar de que algunos inferiores aspiremos a la deshumanización lo más radical posible, el hecho es que mantenemos ciertas actitudes que nos acercan a los humanos. aquellos inferiores que son humanos: esclavos, sumisos y boys principalmente, las tienen mucho más presentes. por eso, en un proceso de entrenamiento, no es extraño ni raro pasar de la obediencia ciega a la admiración y devoción por nuestros Amos. Ellos se convierten en lo más importante no solo porque asumen la responsabilidad de decidir por nosotros, sino porque lo hacen bien, y por nuestro bien, y eso nos da la felicidad que siempre hemos buscado y desaparece el vacío que habíamos sentido hacia ese momento. un buen Amo, servido por uno o varios buenos esclavos, es una combinación perfecta se simbiosis y complementariedad que hace que ambos se trasciendan a si mismo y alcancen las cotas más altas de su excelencia.
