en su forma más pura, en su dimensión más radical, una relación de Dominación/sumisión podría llegar a un punto en que toda la vida del inferior, hasta la vida misma, dependiera del Dominante. el objeto es plenamente consciente de que eso es una idealización y que seguro suscitará rechazo tanto en unos como en otros, pero es lo que ocurre cuando coges un principio y lo llevas hasta sus últimas consecuencias. hasta llegar a ese punto hay mucho camino por recorrer. ir cediendo poder. dando paso a paso. confiando y viendo esa confianza respondida y confirmada. cedes tu palabra, tu capacidad de elegir, tu posibilidades económicas, intelectuales, e incluso políticas. aceptas que Él es la mejor persona para poder guiar tu existencia. y vas renunciando a todo, o te lo va quitando Él pero no sólo no te importa que lo haga sino que le agradeces que sea así. y tienes que guardarte todo porque la mayoría de la gente piensa que es una relación enfermiza, inmadura. pero sin embargo Él lo va siendo todo en tí, y tú le entregas todo a Él. a Sus pies estás seguro. lamiendo Sus botas sientes que no existe nada más. Su placer se convierte en el tuyo... hasta que ya sin Él no puedes respirar. no es un camino para todo el mundo, pero no por eso no es un camino posible.