el objeto no sabe si es el cansancio, la altura del curso que llevamos con la profundidad del verano, el hecho de que no llegue realmente la primavera, los cambios que se están produciendo a su alrededor, los humanos que rodean al objeto que están especialmente nerviosos o las preocupaciones de mi Señor pero hoy el objeto ha perdido la ataraxia y con ella gran parte de su existencia. no es que no se sienta un objeto, o que dude de que pertenece a mi Señor. eso es incuestionable y definitivo. lo único que ocurre es que emocional y psicológicamente se ha desequilibrado un poco. es como si un tren fuera por los railes pero una rueda se hubiera salido ligeramente, provocando un desajuste. 

para mi Señor esto no es nada importante ni preocupante. sencillamente el objeto tiene que pasar por esta etapa para volver a conseguir ese estado que mi Amo y Señor le ha ofrecido que no es otro que el de la sumisión radical.  aún estando en silencio trabajando en el blog y en sus estudios el objeto se sintió intranquilo e incómodo. mi Señor, como siempre estuvo allí, presente incluso en la distancia, siempre presente, siempre controlando, siempre asumiendo la responsabilidad, guíando y orientando. esto no puede decir otra cosa sino agradecer a mi Señor todo lo que ha hecho por su propiedad.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.