el objeto tenía pensado quedarse en casa trabajando pero al final tuvo que ir a la oficina porque tenía que hacer unas gestiones allí, y tuvo una especie de roce con el mismo directivo que hace una semana justo intentó lavarle la cara. el objeto  tiene una orden estricta de no dejarse pisar por nadie y menos por esta persona tan mediocre, aunque ocupe un cargo político. el objeto puso todo en conocimiento de sus jefas, las reales y se rieron de la situación. al objeto también le hizo gracia pero fue una situación incómoda. el objeto, que ha pasado la mayor parte de los últimos años luchando contra el ego, ahora se tiene que codear con el colectivo que posiblemente tenga el ego más grande de todos, el de los políticos. al fina, después de todo lo que tenía que hacer, regresó a casa y pasó la tarde estudiando. 

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.