la autoridad hay que imponerla, a veces con el dolor, a veces a la fuerza. hay una especie de paradoja en una relación de Dominación/sumisión en este sentido. la esclavitud, al igual que la sumisión, debe ser voluntaria. no se puede forzar a nadie. sin embargo no se puede buscar el consentimiento del inferior constantemente, porque entonces sería el Dominante el sumiso. hay un consentimiento básico, que consiste en reconocer que el Amo es Superior y que sabe lo que hace y que, incluso cuando fuerce en determinados momentos la situación. sin esta posibilidad un esclavo nunca sería "roto". en el bdsm romper a un esclavo es llevarlo a donde ni él mismo sabía que podía ir. normalmente consiste en romper un límite que no es muy estricto y que el mismo sumiso no se atreve a cruzar. el Amo, poco a poco, lo va llevando al borde, y entonces, de manera inesperada, hace que lo cruce. la sensación más parecida es como si fallara el suelo bajo tus pies, como si cayeras desde altura. efectivamente algo se rompe en tu interior, algo que estaba bloqueando otra cosa. por tanto, en cierta medida, es una liberación lo que  ocurre, una liberación de la esclavitud. definitivamente el bdsm está lleno de paradojas.