lo más significativo hoy ha sido, sin duda, la llamada a capítulo de por la tarde. y eso que por la mañana el objeto tuvo dos reuniones relativamente importantes. la llamada a capítulo se está convirtiendo en uno de los momentos más importantes de la semana. en ella el objeto se somete a la Voluntad de mi Señor de una forma especial y confiesa sus faltas durante la semana. mi Señor impone el castigo correspondiente y luego habla sobre paso a seguir, diferentes circunstancias y enseñanzas varias que debe el objeto aprender. hoy el objeto ha confesado que no ha estado suficientemente diligente y pendiente de mi Señor comunicándole donde iba o estaba en cada momento. de hecho en alguna ocasión mi Señor lo supo por el localizador del móvil, que hace que mi Señor sepa en todo momento donde se encuentra el objeto. también confesó que había tenido una fantasía con un cantante y que había juzgado a sí mismo y a algunos humanos que rodeaban al objeto. al final fueron tres pecados por los que mi Señor impuso tres castigos. por no estar pendiente de mi Señor, como la semana pasada, 120 azotes, 60 en cada nalga, con un buttplug en el ano y pinzas en los pezones. por las otras dos faltas el sábado y el domingo sin jaula y hasta el jueves sin muñequera ni botas. son sin duda castigos duros, pero si mi Señor cede ahora el ego aprovechará para hacer fallar más al objeto. tratar con misericordia a un objeto, como si fuera a un humano, es un crueldad para con el objeto. por eso esto agradeció a mi Señor todo lo que dedicó esta tarde a su objeto.

además de eso luego estuvimos hablando de que mi Señor no quiere volver a ver la boca del objeto. así, mientras no esté siendo usada para darle placer sexual al objeto, esto estará amordazado. y cuando sea públicamente, el objeto llevará una mascarilla como cuando el covid. esto agradó mucho a mi Señor, que sabe que el objeto no hablará, pero es que no quiere siquiera ver su boca. con respecto al objeto le produce una gran tranquilidad, porque evita caer por error y hablar cuando no debe hacerlo. al terminar el objeto se sintió mucho más controlado y sometido, lo que hizo que la llamada a capítulo cumpliera su función. 

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.