para los humanos esta imagen puede resultar patética, y en cierta medida lo es, si consideramos que quien, o mejor dicho que lo que lo que está sentado en la silla atado y amordazado es un hombre. no, no lo es. lo parece. puede incluso que tenga la misma forma, pero no es un humano. en el mundo bdsm es un inferior, alguien que erróneamente fue considerado humano y que, gracias a una relación de Dominación/sumisión con un Amo o Dominante ha podido descubrir su auténtica naturaleza y vivirla plenamente. no está obligado a estar ahí, nadie lo ha forzado. de hecho las bases del bdsm establecen que está en esa situación porque libremente lo ha deseado. si, parece una contradicción, asumir libremente la esclavitud parece una contradicción, y en cierta medida lo es, aunque es preferible usar el término paradoja. para llegar a esta punto se ha debido seguir un proceso largo y complejo: eliminar la sexualidad mediante una jaula de castidad, la capacidad de hablar y con ella de opinar o protestar con una mordazas, y borrar la identidad con el traje de latex pero sobre todo con la capucha. si, en el fondo es un proceso de borrado, de eliminar todo lo que previamente pensabas que eras y nacer a una nueva realidad, a una nueva vida o existencia. en cualquier caso lo que nunca debemos olvidar es que es algo deseado por el inferior, buscado y suplicado por el inferior. ¿y quien puede cuestionar los deseos de alguien de convertirse en algo? ¿no asumimos entonces la responsabilidad de la vida de otro? el respeto y la libertar, llevado a sus últimas consecuencias puede desembocar en la esclavitud.
