la esclavitud tiene un peso, al igual que la castidad. es el peso de los grilletes y de la jaula. cuanto más duros y gruesos éstos, más dura parece aquella, y de hecho lo es, porque servir no es fácil. con los grilletes hasta el movimiento más ligero se convierte en una tarea ingente: recoger algo, hacer cualquier tarea casera, incluso ir al baño se vuelve un reto cuando tienes que cargar con varios kilos en cadenas. ¿por qué llevarlos entonces? porque eso es lo que eres y porque, paradójicamente, cuando te las quitas solo piensas en volver a llevarlas. y de pronto desearías poder ir así al trabajo, o a la compra, o a arreglar algún papeleo a un centro oficial. un esclavo voluntario ve en las cadenas la señal y el símbolo de lo que es, de su ser controlado, de su ser sometido. quiere mostrar al mundo que pertenece a un Amo, que le sirve y que no es sino una propiedad, y en su imaginación el grado de propiedad va determinado por el tamaño de las cadenas.
