el mayor fetiche de mi Señor no son las botas, ni el cuero, ni el latex, ni las mordazas, ni el bondage, aunque todos estos son suficientes para que mi Señor se ponga a cien. su mayor fetiche, alrededor del cual se articulan todos los demás, es la posesión, el poseer a un objeto. puede parecer una cosa muy abstracta pero puedo asegurar que es algo muy concreto y que tiene unas potentes repercusiones. mi Señor amordaza al objeto porque es de su propiedad, y por lo tanto tiene derecho a hacerlo y le hace llevar botas porque le pertenece y esto tiene que obedecer. y cuando lo ata es una forma de almacenar lo que es suyo. entonces la propiedad se convierte en el centro alrededor del que gira toda la relación bdsm de mi Señor con su objeto. esto, a pesar de lo que pueda parecer, no es tan poco común, y es una de las características para identificar un Amo natural, la necesidad de poseer algo que desea, y que no es algo material, eso sería un capricho. poseer un sumiso implica una fuerte responsabilidad, una enorme responsabilidad, y aceptarla implica asumir esta responsabilidad y llevarla a cabo. ser propietario de un esclavo implica cuidarlo, entrenarlo y llevarlo al máximo de sus posibilidades. si se hace eso con un caballo de carreras, por ejemplo, o con una mascota, ¡cómo no se va a hacer con un esclavo!
