hay escenas, como esta, que irremediablemente te evocan la Vieja Guardia, y no sólo por la estética y la edad de los participantes, sino porque hay prácticas que son características de un grupo y que no son tan comunes en otros. este grado de sumisión no es común entre la Nueva Guardia, esos fetichistas que se visten de latex o cuero para salir bien en instagram y conseguir muchos likes pero luego no son capaces de limpiar las botas de un Amo como dios manda. aquí el placer no viene solo de la bebida y el cigarro, sino de la sumisión del esclavo, de la entrega del sumiso, de usar a alguien para tu disfrute personal. es un goce calmado, sosegado, nada estridente. no proviene el placer de la fiesta o de la música alta, sino de dos almas que se entregan a su auténtica naturaleza sin tapujos y sin restricciones. es la vida de un Amo y de un esclavo.