no podía quejarse, no podía reclamar nada. él mismo lo había pedido, se lo había suplicado al Amo: quería, necesitaba desaparecer, borrar cualquier resto de su vida pasada. el Amo había aceptado el reto y durante un año le había ido separando de todo: sus amistades, su familia, sus relaciones. fue duro cuando le ordenó dejar el trabajo y más cuanto tuvo que vender todas sus cosas y darle el dinero, desde entonces dormía en Su sótano, encadenado, encerrado, casi sin comer ni dormir más de cinco horas seguidas, siempre con la luz encendida y sin ventanas así que no sabía si era de día o de noche. pronto perdió la noción del tiempo y ahora empezaba a no poder recordar lugares, nombres o personas. las torturas eran casi diarias, especialmente si recordaba algo de su vida anterior. no sabía si fue una prueba pero en una ocasión no cerró la puerta de la celda con llave y fui incapaz de tocar el picaporte. sufrió un ataque de ansiedad. esta celda era su mundo ahora y pronto olvidará quien fue porque el Amo siempre cumple sus promesas.