el objeto ha pasado la mayor parte del día amordazado y con grilletes, salvo cuando ha tenido que salir un momento por una circunstancia sobrevenida. ha sido un día tranquilo, de descanso, de silencio, y por tanto, como diría mi Señor, de paz y tranquilidad. es en estos días cuando el objeto puede percibir lo que podría llegar a ser su existencia de vivir encerrado. sin preocupaciones, sin decisiones, sin pensamientos, sin sentimientos, un simple objeto que solo tendría que obedecer. no habría ni libertad de movimiento, ni de acción, ni de opinión. de hecho no tendría ni que relacionarse con otro humano que no fuera mi Señor. el mundo, el universo quedaría limitado a las cuatro paredes de la celda, de la mazmorra. desde luego sería todo un reto, que mi Señor dice que el objeto está preparado para afrontar. si es así eso es lo único que importa.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.