a veces las lecciones más intensas vienen de las cosas más humillantes que nuestros Amos hacen para que aprendamos. y en ocasiones no suelen ser grandes cosas, cosas espectaculares, sesiones especialmente intensas. puede ser una palabra dicha en el momento oportuno, un gesto en el lugar adecuado o aprovechar nuestro estado de ánimo, o una experiencia por la que estemos pasando, para enseñarnos algo. en el bdsm no es extraño que las torres más altas caigan con un pequeño empujón, una pequeña caricia o la palabra más inofensiva. una relación de Dominación/sumisión es algo vivo, y como tal tiene momentos intensos y momentos que no lo son tanto. lo curioso es que, a menudo, es en un momento poco intenso cuando todo cuaja, cuadra, cobra sentido. no es extraño que sea ahí, justo ahí, cuando el inferior se rompa y se convierta en lo que el Amo ha estado buscando todo este tiempo. lo interesante es que sin esos momentos intensos y sin esa búsqueda, lo otro tampoco se producirá. de hecho tiene su lógica. es cuando las emociones se calman, cuando las sensaciones se tranquilizan, cuando todo se asienta y entonces la voluntad se quiebra y la sumisión triunfa y toma el control.