a veces ocurren días que, no sabes por qué razón, son especiales y marcan determinados momentos. hoy, lo que comenzó como un día completamente normal y anodino, se convirtió en un día especial por la tarde. en primer lugar el objeto tuvo una tutoría con uno de sus tutorandos. por ahora está acompañando a dos en su proceso de esclavitud y hoy retomó las sesiones con el que por cuestiones personales no había podido hablar en un tiempo. fue un auténtico regalo. de hecho el objeto se siente maravillado de los pasos que ha dado y de como se ha entregado sin condiciones a su Amo. por supuesto el mérito no es suyo sino de Él, del Dominante que es, en última instancia, quien lo está entrenando. la conversación derivó hacia un tema complicado pero que el esclavo, ya objeto, resolvió sorprendentemente, despertando la admiración del objeto. posiblemente no deba seguir escribiendo por el riesgo de que el ego actúe sobre él cuando lo lea, pero no puede el objeto dejar de expresar su admiración.

justo terminando de hablar con el tutorando mi Señor comienza conversación que va subiendo de intensidad, hasta convertirse en una especie de sesión a distancia. mi Señor habló del trabajo que tenía que hacer el objeto y de los ámbitos donde aún notaba alguna reticencia. en un momento dado le dijo al objeto que le hiciera un bizum de 300€ y el objeto lo hizo inmediatamente. "¿Qué has sentido?" preguntó mi Señor. "nada", contestó el objeto. y así fue. no sintió ni pérdida, ni ansiedad, ni preocupación, ni ningún otro sentimiento o emoción. entonces mi Señor dijo: "Sal a dar un paseo de 15 minutos con la cadena puesta". el objeto se trajo la cadena que siempre le pone mi Señor cuando va a visitarlo y que no se quita hasta que tiene que salir al aeropuerto. en teoría era para limpiarla bien, lo cual ha hecho el objeto, pero aprovechando que está aquí se la pone cuando no tiene que salir, porque es muy llamativa y suscitaría preguntas. obedeciendo la orden de mi Señor, el objeto salió y dio una vuelta por su barrio con la cadena. cada poco tiempo mi Señor iba enviando mensaje diciendo la calle en la que estaba. a mitad de camino le ordenó no abrir la boca ni hablar con nadie porque su boca estaba sellada. el objeto caminaba en completo y absoluto subspace, sin pensar en nada, sin juzgar nada, sin decidir nada. podría haberle ordenado lanzarse delante de un coche y el objeto lo habría hecho sin rechistar. sencillamente su cerebro estaba desconectado. así llegó de nuevo a casa. "Esto es para que veas que nada depende de tí, que no tienes control sobre nada", le escribió mi Señor. tampoco sintió el objeto nada ante esto: ni alegría, ni emoción, ni tristeza, ni felicidad. nada.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.