todo el domingo sin hablar con nadie, con grilletes, mordaza, jaula... mi Señor ordenó que, además, el objeto se diera 40 azotes en cada nalga y esto lo grabó y se lo envió a mi Señor. el resto del tiempo lo pasó el objeto trabajando en silencio, encerrado y sin relacionarse con nadie. de esta forma el objeto evita el ego y que influya en la sumisión y en la obediencia que debe a mi Señor. no todo inferior debería existir así. no todo sumiso debe recorrer el camino que recorre el objeto. cada uno debe hacer el suyo propio, su propio camino hacia la realización mediante la obediencia.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.