hace unos días se suscitó en el grupo una discusión sobre si su Amo cedería su esclavo a otro Dominante. algunos no lo veían. otros afirmaban que su Amo era muy posesivo y dominante y que no quería compartir su propiedad. esto recuerda al objeto una vez que hablando con un Amo canario hetero, le dijo a otro Amo que le había pedido que le prestara a su esclava, que por supuesto pero mientras tanto Él usaría su coche. el otro Amo se echó inmediatamente para atrás. el objeto entendió que para él valía más su coche que la esclava de otro Amo. en cualquier caso un esclavo es una propiedad muy valiosa, pero hay una cuestión de fondo aquí. todo depende de las condiciones en las que se haya negociado la relación y la "profundidad" de esta. el principal problema es que hay una serie de límites que el otro Amo no tiene que saber necesariamente y por lo tanto no respetar, con lo que se violarían los términos de la relación de Dominación/sumisión, pero al mismo tiempo ¿pueden unas botas quejarse o rechazar si su Dueño se las presta a otro Amo? ¿puede una figura negarse si su legítimo Dueño decide usarla para decorar temporal o momentáneamente otra casa? si has aceptado que eres una propiedad, entonces no puedes sacar que eres humano y que tienes capacidad de elección cuando lo que te ordenan no es de tu agrado. sigue existiendo aquí la tensión entre la fantasía y la realidad. a muchos nos gusta decir que estamos sometidos completamente, pero ese completamente puede que llegue hasta aquello que nos agrada y que, cuando tengamos que hacer cosas con las que no estamos de acuerdo pues pongamos pegas. y no se refiere el objeto exclusivamente a ser usado sexualmente, que sería tal vez el ejemplo más extremo. el objeto se refiere a, por ejemplo, comer una comida que no te gusta, pero que tu Amo considera que es saludable, o llevar algún tipo de ropa que te produce vergüenza, o escuchar una música que te ataca de los nervios. en el fondo la pregunta que subyace es ¿hasta donde eres un esclavo?. es en este sentido que mi Señor ha dicho que podría llegar a prestar o alquilar al objeto. por supuesto el objeto sabe que lo haría con un Amo que respetara los límites, pero el objeto no tiene nada que decir aquí. no tienen opinión, porque no tiene libertad. tampoco es algo que deba aprobar el objeto. supongamos que alguien paga a mi Señor por usar al objeto y esa persona no es agradable a los ojos del objeto ¿acaso tiene derecho a decirle que no? creo que en los límites es donde se pone a prueba nuestra sumisión verdaderamente.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega