la sumisión puede manifestarse de muchas maneras. algunas son sutiles, otras no tanto. a veces podemos no darnos cuenta pero hay una que resulta evidente, y por eso siempre está presente cuando hay una diferencia de jerarquía: el arrodillarse. uno se arrodilla ante alguien con poder, ante Dios, ante los reyes o emperadores antiguos, ante quien quieres pedir algo, ante quienes suplicas algo, y ante tu Amo y Dominante en una relación bdsm. el objeto siempre recordará una conversación con un sumiso que decía que uno de sus límites era arrodillarse. el objeto inmediatamente pensó que no era un sumiso de verdad, sincero, y que solo quería dominar desde abajo. si un inferior no está dispuesto a arrodillarse ante un Amo, entonces no está dispuesto a someterse y por tanto, a obedecer.
